El creador del Gol

Vocación por los autos chicos: “Es lo primero que se compra”

Los mas de un millon de Gol, Gacel, Paratí y Saveiro que actualmente circulan por Argentina, Brasil y hasta Estados Unidos, son el mayor testimonio del trabajo de creación y desarrollo dejado por este ingeniero yugoslavo de 63 años, en su estadía de once años en Volkswagen de Brasil.

Fue él quien desafió a los patriarcas de la casa matriz de Wolfsburg y probó que un equipo de técnicos de la casa brasilera podía no solo construir una linea completa de autos, sino tambien venderlos al mercado del primer mundo.

Calidad y obsesión por el trabajo fueron siempre las características de Phillip Schmidt. De porte despreocupado e informal, medio tímido, esconde una de esas cabezas duras que, una vez conquistada por una idea, va siempre hasta el final.

Para desarrollar el proyecto del Gol y sus derivados, Schmidt armó un equipo completo de técnicos e ingenieros, una artillería de recursos informáticos y 26 dinamómetros comunicados por computadoras. “No hicimos ingeniería por fotocopias”, dice orgulloso Schimidt, “sino un trabajo completo de desarrollo, experimentación y pruebas. Todo lo hicimos en Brasil y luego viajamos a Alemania para confirmar en sus instalaciones de tests los resultados obtenidos. Así probamos el motor, la suspensión, la protección contra corrosión y, especialmente, el crash test”.

Este trabajo de Schmidt también comprendió 12 viajes a Japón para revisar reformulaciones de piezas, procesos de producción y algunos secretos mas. “Iba como zorro e inspeccionaba gallineros. Contesté todas las preguntas que pude, averigüé cosas y llegué a acuerdos para que delegaciones de Japón nos visitaran en Brasil”.

Como si fueran los japoneses de Volkswagen, Schmidt y su equipo hicieron de todo y en todos lados. “Cuando fue necesario salimos hacia distintos lados para comprar con autos de la competencia. Probamos de los nuestros y otros como Honda, Hyundai y europeos, por caminos de Suecia, Finlandia y Canadá. En este último pais y en los Estados Unidos llamamos a usuarios comunes para manejar el Gol, y al público le gustó”.

Desde su época de aprendiz de mecánico, en la Europa desvastada después de la Sagunda Guerra, Schmidt sabía que era preciso experimentar al máximo sobre autos pequeños. “En esa época se hicieron autos chicos para reemplazar a las motos. Luego el usuario reclamó autos del mismo tipo pero que fueran económicos, que preservaran el medio ambiente y ofrecieran, además, espacio y confort: aire acodicionado, vidrios eléctricos, un buen equipo de sonido, etc. El desafío fue muy difícil, pero lo logramos teniendo siempre en claro que el auto chico es el primer vehículo al que puede acceder una persona”.

El trabajo de Schmidt en la creación de toda la línea tuvo su retribución: el Gol resultó el auto mas vendido de Brasil y Argentina en los últimos cinco años, y también la permitió acceder al puesto máximo de desarrollo y experimentación de Autolatina. Más tarde retornó a Alemania para encabezar los proyectos de Volkswagen en autos chicos. Atrás quedaba su creación de la regulación de asientos traseros – copiada por los japoneses de Mazda en el modelo 121 y utilizada en varios productos de Volkswagen a partir del pasat -, como también su teoría de poder desarrollar un auto totalmente nuevo en dos años en lugar de cuatro, como era la costumbre.

En la realidad, ya jubilado en Alemania, Philipp no abandona su hábito de trazar líneas y armar proyectos.

Fuente: © Club del Gol – Buenos Aires